La escalera en la espalda

Un macho de Picoides scalaris mostrando el patrón de la espalda.

Una mañana de la semana pasada me he encontrado a mi madre observando a través de la ventana del departamento, en un cuarto piso, atenta y sin voltear a verme me pregunta afirmando:

-¿¡Es un pájaro carpintero!?

Me asomo y mientra trato de enfocar el bultito que anda saltando de rama en rama en el fresno (Fraxinus uhdei) invernal y desnudo, pienso la maravilla que es encontrar tantas formas de vida en una ciudad tan grande y que poco a poco ha perdido lo verde y lo ha reemplazado por lo gris (del smog) y terracota (de los ladrillos de tanto nuevo edificio, por lo menos en los alrededores de la colonia Portales). Después de unos momentos ubico los bordes plumosos de lo que efectivamente constituye un pájaro carpintero, para luego ubicar a otro que se encuentra  unos metros más atrás picando la madera (woodpecker en inglés) del árbol y buscando alimento.

Este y todos los pájaros carpinteros del mundo pertenecen al Orden de los Piciformes por su parecido a los pájaros carpinteros (del latín picus que significa pájaro carpintero). Este grupo lo comparten con los tucanes (Rhampastidae) y otras 8 familiasde aves (2 de ellas extintas) que no se distribuyen en América. El nombre científico de los pájaros que vi es Picoides scalaris y su nombre común es carpintero mexicano. Me gusta particularmente el nombre científico porque nos da una pista clave para poderlo reconocer, ya que scalaris significa escalera y hace referencia directa al patrón de color de su espalda: barras horizontales blancas y negras alternadas parecidas a ¡una escalera!

Esta especie se alimenta generalmente de “larvas de escarabajos de pequeño árboles, también come frutos de los cactos y busca insectos en el suelo” (tomado de la National Geographic: Field Guide to the Birds of North America; no es anuncio).

Encontrar estas pequeñas maravillas zoológicas (una pareja de pájaros carpinteros mexicanos alimentándose en medio de la Ciudad de México) nos recuerdan la adaptabilidad con la que cuentan las especies para afrontar los cambios en su ambiente local, y también nos recuerda que los seres vivos tienen un límite en cuanto a la intensidad de cambio que pueden manejar. Tal vez un día no hayan más Picoides scalaris afuera de la ventana de un departamento en un cuarto piso en la Ciudad de México. Yo por mi parte guardo en la memoria cada vez que me encuentro a uno de estos especímenes.

P.D. Les dejo un video de youtube que muestra al carpintero mexicano en acción. El video es de Canton Becker.

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